Comienza tu día con una sonrisa, verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo.
Mafalda.

lunes, 25 de febrero de 2013

Vino por mi­ y no quiso besar mi vida.

Acabo de matarte, de asesinarte a sangre fría en mi mente, cuerpo y alma. Acabo de deshacerme de todos los pensamientos que no me dejarás compartir nunca. Acabo de manipular mis memorias para que solo vuelvan aquellos buenos momentos vividos en circunstancias insólitas, de esas que la vida te pone cada tanto en el camino para no olvidar que lo que realmente importa es que uno mantenga firme sus verdades, sus creencias, y sus debilidades.
Acabo de matarte para no tener que llevar adelante un duelo a largo plazo, prefiero el fracaso prematuro, la decepción de antemano. Para vueltas existe la calesita, la vida es una sola para montarse en el caballito y pasear una y otra vez por el mismo lugar con la esperanza de sacar esa sortija que nunca se alcanzara.
Acabo de asesinarte en mi presente para no tener que soportar tu cuerpo invadido de ausencias en mi futuro.
Acabo de manipular mi cerebro para que tu alma nunca se aparte de la mía, porque puesto a confesarte no pretendo olvidarte. 
Acabo de matarte, de asesinarte, de manipular mi mente... una vez más.




¡ AVANTI !
Si te postran diez veces te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas ...
No han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas.
Con el hambre genial con que las plantas
asimilan el humus avarientas,
deglutiendo el rencor de las afrentas
Se formaron los santos y las santas.
Obsesión casi asnal, para ser fuerte,
nada más necesita la criatura,
y en cualquier infeliz se me figura
que se rompen las garras de la suerte ...
¡todos los incurables tienen cura
cinco segundos antes de la muerte!
Pedro Bonifacio Palacios (Almafuerte)


miércoles, 2 de enero de 2013

t e q u i e r o

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.
Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño
Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?
Jaime Sabines

jueves, 20 de diciembre de 2012

c h a n g e

Ojalá algún día tengas la sabiduría suficiente para entender el razonamiento casi ilógico del mundo en ciertas situaciones. 
Ojalá logres conseguir la firmeza necesaria para soportar los altibajos constantes de una montaña rusa a la cual nadie te pregunto si querías subir.
No obstante, deseo que logres ser lo suficientemente débil para llorar las derrotas irremediables del universo.
Nunca sabremos si lo que hacemos esta ayudándonos a conseguir nuestra meta, pero aún así volveremos a intentar una y otra vez para cambiar algo. 
Nunca me gusto la monotonía, y recién ahora logro entender detenidamente que el estar vivo  implica mucho mas que solo respirar, aunque con eso sea suficiente.
Quizás seamos la mitad de lo que soñamos, pero la ilusión es lo que nos diferencia del resto.
El creer en la posibilidad del cambio, de la superación, de la aceptación. El saber que si queremos, podemos. Que las cosas no nos limitan a nada, solo nuestra mente. Y la mente nos juega tan sucio a veces.
Entonces... así como un día decidís salir a mirar el mundo con otros ojos, algún día será el mundo el que te deslumbre de otra forma. Hasta entonces... no esperes que el mundo cambie por vos, empeza por vos.

martes, 4 de diciembre de 2012

Te deseo primero...



Te deseo primero que ames y que,

Amando, también seas amado.


Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
Y que después de olvidar no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es,
Sepas ser sin desesperar.
Te deseo también que tengas amigos y que,
Incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles,
Y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.
Y porque la vida es así, te deseo también que tengas
Enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta para que,
Algunas veces, te cuestiones tus propias certezas.
Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo,
Para que no te sientas demasiado seguro.
Te deseo además que seas útil, mas no insustituible.
Y que en los momentos malos, cuando no quede nada más,
Esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.
Igualmente te deseo que seas tolerante;
No con los que se equivocan poco, porque eso es fácil,
Sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente,
Y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
Sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa,
Y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
Y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor
Y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.
Te deseo de paso que seas triste,
No todo el año sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena,
Que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.
Te deseo que descubras, con urgencia máxima,
Por encima y a pesar de todo, que existen
Y que te rodean seres oprimidos
Tratados con injusticia, y personas infelices.
Te deseo que acaricies un gato, alimentes un pájaro
Y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal,
Porque de esta manera te sentirás bien por nada.
Deseo también que plantes una semilla,
Por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento,
Para que descubras de cuántas vidas está hecho un árbol.
Te deseo, además, que tengas dinero,
Porque es necesario ser práctico.
Y que por lo menos una vez por año pongas algo
De ese dinero enfrente de ti y digas: “Esto es mío”,
Sólo para que quede claro quién es el dueño de quién.
Te deseo también que ninguno de tus afectos muera
Pero que, si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte
Y sufrir sin sentirte culpable.
Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer,
Y que, siendo mujer, tengas un buen hombre
Mañana y al día siguiente, y que cuando estéis exhaustos
Y sonrientes, aún sobre amor para empezar de nuevo.
Si todas estas cosas llegaran a pasar,
No tengo nada más que desearte.
- Victor Hugo

lunes, 22 de octubre de 2012

Fuera de órbita



Nunca nada será tan grave para descolocarte del mundo entero, pero definitivamente hay momentos que merecen ser superados estando fuera de órbita  Respirar, respirar y sonreír porque nunca nada sera lo suficientemente complicado para dejarte atada a pensamientos oscuros. La confianza y la fe de que la vida siempre tendrá algo bueno para ofrecer es lo único que hace que el día a día de tus dudas sean solo segundos que se esfuman por la sonrisa. La sonrisa de saber que a pesar del tiempo y del espacio se puede respirar  y eso es lo único que me mantendrá viva mientras quiera.