Y asi, mientras el sol iluminaba con sus rayos cada cosa que se le cruzaba en el camino, me encontre tratando de despertar a la realidad, perdida entre las sombras de una parra que hace tiempo dejo de llorar amor. Insolente! ¿En que momento de tu remota vida como servidora decidiste dejarme de lado? Si ibas a dejar de llorar amor debias avisarme con anticipacion, para poder preparar los rincones que quedarian vacios y a la deriba de por vida. Debias tener la precaucion de ayudarme a despertar de forma lenta, de manera que cada nuevo punto de luz no pegaran directamente sobre las capas de piel recien cicatrizadas de la ultima quemadura sufrida. Debiste saber enseñarme a actuar frente a la realidad ilogica y absurda que se me presentaba. Sabias que estaba destinada a caer y recaer, y me dejaste salir sin preguntar nada mas. Me dejaste ser y decir las cosas que nunca debi aprender. Me dejaste que fuera lo que quise y como pude lo logre. Soportaste demasiado mi todo y nada por tiempos ilimitados. Supiste cuando paso a ser MI realidad la verdadera carcel de puertas abiertas de la cual no me animo a salir. Hiciste, dijiste y supiste demasiado como para dejarme librada a la suerte y el azar.
Y no tengo mas ironias para regalar.
Si, hay momentos en los que no nos resta nada por regalar, por prestar, por dar.
ResponderEliminarQue livianas estàn nuestras manos, pues.